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La artista gráfica Diana Kisner le pone trazo y color a Hambre Cero

Agenda 2030, Personas

Diana Kisner ilustra campaña que lucha contra la desnutrición y la anemia. Sus mensajes vinculan la desigualdad de género con el acceso a una alimentación sana.

“Me pidieron ilustrar cuatro mensajes que recogen una serie de estadísticas sobre la desigualdad de género en el Perú y plantean una gran pregunta: ¿será que hombres y mujeres no tenemos las mismas oportunidades para acceder a alimentos nutritivos?”, cuenta Diana Kisner, pintora autodidacta y dueña de una gran destreza para plasmar todo lo que ve y le impresiona en pequeñas libretas, grandes cartulinas o platos aporcelanados.

Por su parte, Sandra Salcedo, coordinadora de la iniciativa Hambre Cero del Programa Mundial de Alimentos, sostiene que la idea de esta nueva campaña, en la que sobre todo se involucrará, en una primera etapa, a cocineros y cocineras jóvenes de Lima, Cusco e Iquitos, es “retratar el vínculo que hay entre discriminación y violencia de género con alimentación y bienestar”. Según ella, es un tema del que no hay mucha información a la mano pero que resulta importante poner en vitrina en un contexto en el que la violencia contra niñas y mujeres es descarnada.

“La desigualdad de género es una causa que por fin está movilizando al mundo entero”, continúa Diana. Para la artista es importante prevenirla, que se la trate desde el principio y no solo cuando reviente en la cara de todos convertida en abuso sexual y feminicidio. “Por eso, estoy muy agradecida de participar en una campaña que nos permite hablar del tema desde un espacio tan vital y cotidiano como la alimentación”.

Tanto para las piezas gráficas como para la animación en ‘stop motion’, se decidió eludir la victimización y crear escenarios de aparente normalidad en las tres regiones del país. “Uno de ellos fue un cafetal, pues el café es una de nuestras principales exportaciones y Junín es la zona con más producción. Sin embargo, ese departamento también tiene el mayor índice de violencia contra las mujeres”, detalla Diana, para luego citar un estudio reciente presentado por la Universidad de San Martín de Porres y la Cooperación Alemana GIZ que descubrió que las cosechadoras agredidas de esa zona tuvieron cero productividad en relación a las que no vivieron algún tipo de violencia. “Si a todo eso le sumamos que el 24% de mujeres en zonas rurales del Perú es analfabeta y que el 47% no tiene ingresos propios, ¿nos hemos preguntado cómo esto se refleja en su alimentación y en la de sus hijos? ¿Hay una relación entre esas cifras y el hecho de que Junín tenga uno de los índices más altos de desnutrición crónica infantil?”.

Y como la desigualdad de género es algo que todas las mujeres tenemos en común, Diana quiso que el video de la campaña transcurriera en un mercado, “un espacio en el que nos encontramos sin importar quiénes somos ni de dónde venimos”. Finalmente, ella añade: “Mientras dibujaba el escenario, con un calendario del papa Francisco en el puesto de pescado, una verdulería a cargo de una pareja de Huánuco y una rubia cuyos lentes oscuros esconden un ojo morado, me preguntaba cuánto machismo nos comemos todos los días. Tal vez podríamos utilizar la energía que gastamos para indignarnos en cosas sencillas. Esas cosas que hacemos en la cocina todos los días y que nos pueden cambiar la vida”.

LAS CIFRAS DE LA DESIGUALDAD

+ El Programa Mundial de Alimentos contribuye con el gobierno peruano para bajar los niveles de anemia del 43% al 19% en el 2021.

+ Se espera que los cocineros y cocineras, desde sus restaurantes y redes sociales, activen la campaña poniendo los afiches en sus lugares y repartiendo los stickers y volantes entre su público al momento de pagar la cuenta.

+ Cifras a considerar: el 47% de mujeres en zonas rurales del Perú no tienen ingresos propios, el 24% de mujeres de zonas rurales del Perú son analfabetas, y las mujeres trabajan 9 horas más que los hombres en la cocina.

+ De los 44 mil pescadores artesanales que hay en el Perú, 1.300 son mujeres.


(Este artículo fue publicado previamente en El Comercio)